200gr de masa quebrada
200gr de queso feta de oveja
75gr de aceitunas kalamata deshuesadas
10 tomates secados
1 diente de ajo
1 huevo
1 yema de huevo
100 ml de leche
50 ml de nata fresca
30 ml de aceite de oliva virgen extra
1 pizca de nuez moscada
Sal y pimienta
Para las espinacas:
400gr de espinacas en rama
1 diente de ajo
1 o 2 cucharas de aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta
PREPARACIÓN
1. Lavar y secar las espinacas. Calentar el aceite en una sartén grande con el ajo aplastado, cuando se tueste, retirarlo y poner las espinacas. Remover durante dos minutos con una cuchara de madera. Salpimentar. Dejar que se escurra el aceite en un colador.
2. Precalentar el horno a 160º
3. Recubrir un molde (de unos 20cm de diámetro) con la masa quebrada. Tapar la masa con papel de aluminio y llenarlo de garbanzos (para evitar que suba). Hornear la masa blanca durante 15 minutos. Sacarla y retirar los garbanzos (no los tires, reutilízalos la próxima vez)
4. Subir la temperatura del horno a 200º.
5. Añadir a la masa la cucharada de aceite.
6. Poner sobre la masa, las espinacas, el queso feta en pequeños trozos, los tomates secos cortados en juliana fina. Y las aceitunas cortadas en 4.
7. En un cuenco batir la leche, la nata, el resto del aceite, el huevo entero, la yema y el diente de ajo bien picado. Salpimentar y añadir la nuez moscada.
8. Verter la mezcla (homogénea) cuidadosamente sobre la quiche y hornear 20 minutos a 200º.
9. Sacar del horno y dejar reposar 10 minutos antes de servir.
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